Cómo jugar contra la obesidad

El verano no siempre es actividad y en la vida de los pequeños con sobrepeso a menudo significa engordar. Movilizar a los niños requiere un plan general para toda la casa, con objetivos agradables que se puedan cumplir.

La obesidad infantíl y el sobrepeso es un problema creciente en España. Los malos hábitos alimentarios afectan negativamente al peso ideal y al desarrollo correcto del cuerpo del niño. Pero hau otro factor determinante en el aumento del sobrepeso infantil: el sedentarismo. Los ñiños se mueven muy poco, sobre todo en comparación con otras épocas y con otros países.

El verano puede ser un buen momento para hacerles ver, a niños y a padres, que moverse un poco más puede influir realmente en una buena salud y que, además, es mucho más fácil de lo que parece. Basta con fijarnos en lo que hacemos a lo largo de la jornada y después introducir pequeños cambios que, sumados, formarán una nueva manera de vivir el día a día.

La obesidad infantil conlleva a muchos problemas de salud que parten de la infancia y llegan hasta la edad adulta. No es un asunto banal: se calcula que el 80 por ciento de los niños con obesidad serán adolescentes obesos, y de éstos, el 60 por ciento se convertirá en adultos obesos.

Y el verano es una etapa problemática. Muchos de los niños con problemas de peso aumentan de peso en esta época del año porque dejan de hacer gimnasia en el colegio, se interrumpen las temporadas de deporte organizado, baja la actividad física en general, se rompe la rutina y se vive un poco en el desorden, además del descontrol en la alimentación. Por eso se recomienda cuidar la alimentación, comiendo sano y haciendo cinco comidas diarias e incorporar hábitos saludables en los platos, sin hacer de la comida el elemento central de todas las discusiones. Destacan la importancia del desazuno, olvidarse de las dietas milagro, cuidar la imagen coporal y, muy importante, marcarse unos objetivos realistas y prácticos en los que se embarque toda la familia. U como segundo gran puntal, dejar a un lado el sedentarismo.

Se diferenica entre la actividad física de la vida cotidiana y el ejercicio estructurado, como los deportes, fútbol, etcétera. Los dos son necesarios, pero mientras está más claro que el deporte estructurado es beneficioso, la actividad en la vida cotidiana es más difícil de llevar a cabo, porque muchas veces el niño obeso está sobreprotegido y no ha conseguido evolucionar paralelamente a su edad.

Algunos consejos que se dan para animar al niño a moverse parecen actividades muy poco intensas como para quemar calorías, pero tampoco es esa su intención. Hay que animar a los niños a que hagan un plan para ayudar en casa. Poner la mesa, fregar los platos, pasear al perro, limpiar su habitación…Eso les da responsabilidades y autoestima, y así mejora todo el círculo vicioso de la obesidad ligada a problemas de aislamiento y poca autoestima.

También se recomienda y se anima a todos los chavales a que se apunten a campamentos de verano, a ir a la montañana de excursión con sus padres. En Estados Unidos y Canadá, hace años que se realizan campamentos de verano dedicados a niños obesos, pero se está investigando si realmente funcionan, porque los cambios que proponen están dirigidos a los niños, pero no a los padres, y así cuesta mantener la nueva mentalidad que han iniciado cuando llegan a casa.

Probablemente las campañas de la concienciación sobre la importancia de luchar contra el sedentarismo comienzan a hacer efecto lentamente entre la población general y los niños en particular.

Imagen: Clarkston SCAMP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>